Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Cómo ayuda la Terapia Floral de Bach en el acompañamiento a cuidadores?
Las flores de Bach contribuyen a equilibrar emociones difíciles, facilitando mayor serenidad, claridad y energía para sostener el cuidado.
¿Es seguro combinar la terapia floral con otros tratamientos?
Sí, no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios, y complementa perfectamente otros apoyos o tratamientos.
¿Cómo se realizan las sesiones?
Pueden ser presenciales u online, y la fórmula floral se personaliza según tus necesidades emocionales específicas.
Sostén emocional y cuidado para quienes acompañan a otros
Cuidar a un ser querido puede ser una experiencia profundamente valiosa, pero también desafiante y agotadora. El acompañamiento a cuidadores ofrece un espacio de escucha, contención y orientación para manejar el estrés, la fatiga emocional y las demandas del rol.
Este servicio ayuda a fortalecer recursos internos, establecer límites saludables y promover el autocuidado, facilitando que puedas sostener tu bienestar mientras acompañas con amor y responsabilidad.
Principios clave del acompañamiento emocional
Escucha activa
Estar realmente presente, prestar atención plena a lo que la persona expresa, tanto verbal como no verbalmente.
Empatía
Ponerse en el lugar del otro, sin perder la propia identidad ni emitir juicios.
Validación emocional
Aceptar y reconocer las emociones del otro como legítimas, sin minimizarlas ni racionalizarlas en exceso.
No directividad
No se trata de dar consejos o soluciones rápidas, sino de permitir que la persona explore sus emociones y tome decisiones desde un lugar de mayor claridad.
Presencia afectiva
Estar realmente presente, prestar atención plena a lo que la persona expresa, tanto verbal como no verbalmente.
Recursos terapéuticos
Se puede incluir el uso de Terapia Floral de Bach como herramienta de contención emocional, tanto para la persona en tránsito como para sus seres queridos.
¿Estados del acompañamiento?
Cansancio físico y emocional prolongado.
Sentimientos de culpa o frustración.
Dificultad para pedir ayuda o establecer límites.
Soledad y sensación de aislamiento.
Estrés por responsabilidades y cambios constantes.